Renovar un baño en fases: porque hasta un mueble puede tener más vidas que yo mudanzas.
(y créeme, son unas cuantas)
Capítulo 2: El Renacer – El mueble que tuvo más vidas que un gato.
Toda historia de reforma necesita un héroe improbable. En mi caso no fue un carpintero guapo de un programa de bricolaje tipo MacGyver, sino un mueble viejo, estropeado y aburrido que llevaba demasiadas vidas encima y más cambios de look que Madonna en los 90. Ese es el verdadero protagonista de este capítulo.
Porque, aceptémoslo: en toda reforma siempre hay un objeto que parece empeñado en salir en todas las temporadas. En mi caso, este mueble —regalo de mi amiga Luchi— que empezó su historia con aire mexicano marrón natural (tan robusto como cuando llegó a mis manos allá por el año 2000). Después pasó por un gris elefante cuando lo colé en el salón de otra casa. Más tarde acabó en la terraza del jardín, sobreviviendo estoicamente a la intemperie porque básicamente, no tenía sitio dentro.
Cuando ya parecía condenado a morir de humedad y olvido, decidí darle una nueva vida. ¿Cómo? Transformándolo en el mueble del lavabo. Nada menos.
La misión: convertirlo en el soporte perfecto para un lavabo sobre encimera. Fácil en teoría, largo en la práctica. Porque antes de que brillara en negro mate, hubo que lijar, lijar y lijar… hasta que la lijadora decidió comerse su propio cable y casi fundir todos los fusibles de la casa.Un momento muy ‘bricolaje extremo’: la instalación eléctrica a punto de reventar, el mueble cubierto de polvo y yo con cara de ‘aquí se acaba mi contrato de alquiler… ¿y si finjo que es un experimento científico?’.
Al final sobrevivimos los dos: yo con un máster involuntario en bricolaje extremo, y el mueble con un aspecto mucho más digno. El cambio fue radical:Lo pinté en negro mate, tan digno que parece sacado directamente del salón de la Familia Addams., mantuve la tapa en madera natural (un guiño a sus orígenes) y le añadí tiradores de concha en latón con acabado bronce, porque hasta los muebles se merecen joyas nuevas cuando vuelven a escena. El acabado mate en el color, más una generosa capa de barniz satinado Eco en la tapa, lo transformaron en algo sólido y elegante.
De verdad que cada vez que lo miro pienso: si sigue así, va a necesitar un currículum con foto de todas sus vidas pasadas.



